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Historia del Tejido y el Telar de Cintura

Siempre me encantó ver el colorido de los bordados. Recuerdo que la romería de mi ciudad me enamoraba, porque a todas nos vestían con unos pañuelos que llamaban de 100 colores. Yo no podía dejar de mirarlos, era algo hipnótico. Supongo que también me afectó ver cómo hilos de colores paseaban por mi casa a cada momento, al ser mi madre modista. Ahora siendo adulta me doy cuenta de todo lo que me condicionó aquello y de cómo se ha convertido en uno de los motores de mi vida.

Historia del Tejido

Adentrándonos en su historia, el hilo trenzado proviene del Paleolítico Superior. En esta época aparecen las agujas. La mayoría de las culturas comienzan a trenzar, con el cambio a una vida más sedentaria, la agricultura produce las fibras para usar en redes y canastas que son los precursores de las telas. La invención del textil y el material para producirlo fue una de las grandes proezas del ser humano. Aunque, no nos engañemos, es un tema de mujer, porque hay que tener una paciencia infinita.

Telar de Cintura

Dentro de los telares, el telar de cintura se convirtió en el más usado. Esto fue debido a su facilidad de desplazarse con él portándolo.

Para usar el telar de cintura, atan éste a un pilar y lo estiran hasta pasarlo por debajo de la cadera. La postura es algo incómoda pero les permite tejer atadas a cualquier cosa que tengan cerca en ese momento: a una columna en la tienda donde venden los propios tejidos, a una viga de la casa mientras cuidan de los niños o atarlo simplemente a un árbol si en ese momento están en el campo cuidando el ganado. Las artesanas emplean en el telar todas las horas del día que no están realizando las labores del hogar. Así que pocas veces una mujer se puede dedicar únicamente a coser, pero aún así pueden tejer desde 5 a 8 horas al día.

Era bastante común que nos encontrásemos en nuestro viaje mujeres tejiendo y enseñando el oficio a su vez a las niñas. Algo entrañable aunque no deja de ser un poco sexista, porque también es normal ver a los niños jugando con la pelota cerca. La pena es que esos recuerdos no los podemos compartir porque no les suele gustar que las fotografíen ya que son bastante tímidas.

Teñido natural

Los hilos se teñían con elementos naturales como frutas, semillas y plantas. A día de hoy se sigue practicando esta forma de teñido en algunas piezas para darles más calidad y así diferenciarse de los tintes químicos. Eso sí, este tipo de trabajo encarece el precio por ser más laborioso. Sobre este tema quería contaros que en el pueblo de Teotitlán del Valle, conocimos a una chica en su tienda de alfombras que se escondía las manos continuamente porque le daba vergüenza que viésemos sus manos totalmente rosas por haber estado tiñendo con cochinilla (parásito que tienen las chumberas o también llamados nopales en latiniamérica). Le pregunté que por qué se avergonzaba. Sin tener que convencerme para comprar, al ver que teñía con sus propias manos, usando tintes naturales, ya nos había conquistado para que adquiriésemos sus alfombras.

 

Uso del bordado

En Mesoamérica, el lugar donde más se desarrolla esta actividad, las mujeres de todas las clases sociales, elaboraban las telas en telar de cintura y las adornaban con bordados, conchas y hasta piedras preciosas. De ahí que quisiéramos conocer con más detalle México y Guatemala, donde aún es normal ver a mujeres pasear vestidas con huipiles, como se llaman los bordados que engalanan sus cuerpos y que dependiendo de la actividad que estén realizando se pondrán los de diario o los festivos y ceremoniales. Aunque eso será otra entrada de este blog.

Volviendo a la historia, el tejido tuvo tanta importancia que llegó a servir como moneda de cambio. Veneraron a deidades que consideraron patronas de hilanderas, tejedoras y bordadoras. Sus creaciones hablan de sus vidas, destinos y sueños. De ahí que no sólo tengan un valor económico, cada una carga el valor y la historia de cada mujer. Cada una borda tan diferente como la letra con la que escribimos.

Pudimos ver en Tenango de Doria a una virgen vestida con los bordados locales.

Antiguamente, al nacer una niña se hacían ceremonias especiales encaminadas simbólicamente a familiarizar a la bebé con el telar de cintura y al morir una mujer, sus herramientas de tejer se enterraban con ellas.

 

El textil significa más que una simple técnica para producir telas, pues se consideraba un don sagrado que los dioses otorgaban a las mujeres.

Sentimiento del bordado

Después de viajar por Centroamérica y compartir muchos momentos con estas mujeres me sigue sorprendiendo la simplicidad con la que realizan algo tan complejo y la austeridad, alegría y ese don innato para ocuparse de todo sin quejas ni agotamiento. Algo muy importante que entendimos fue que ellas, suelen cantar mientras tejen, tanto si están solas como si están charlando con sus comadres, ellas tejen y cantan. Es algo que ocurre en casi todos los lugares recónditos del planeta donde hay mujeres tejiendo. De hecho en el Perú, en la tribu de los Shipibo, sus bordados son el reflejo en tela de los ícaros (canciones) que los chamanes utilizan en la ceremonia de la Ayahuasca, planta sagrada del país.

 

Concluyo la explicación del tejido hecho a mano y su importancia, diciendo que todos somos fuente de expresión. Que la ropa que llevamos es parte de lo que somos. Que no es lo mismo vestir todos iguales y con materiales tóxicos, que además explotan a comunidades desfavorecidas. Otra filosoría es llevar ropa tejida con amor, con el mínimos de químicos y respetando al productor. Hagamos con el apoyo de todos compras sostenibles, que estos pueblos no pierdan su identidad. Ni nosotros mismos.

 

Hay una tejedora que habita en el alma de toda mujer para enseñarle a mirar su tiempo como un gran ovillo y sus dones como las agujas que dan forma a su vida. (La tejedora de vidas)

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